En diversas ocasiones hemos escuchado o leído sobre los fundamentos del tiro. En los entornos policiales y militares, estos fundamentos suelen resumirse en el acrónimo PACA(R) (Posición, Aparatos de puntería, Control de la respiración, Acción sobre el disparador, y Recuperación), una adaptación de lo utilizado en países de habla inglesa, donde se emplea el acrónimo BRASS (Breath, Relax, Aim, Slack, Squeeze).
Hoy en día, estos principios siguen siendo esenciales en la formación básica de nuevos tiradores. Sin embargo, aunque generalmente se mencionan cuatro fundamentos, estudios más recientes indican que en realidad pueden identificarse hasta siete. En esta ocasión, profundizaremos en uno de ellos: la Posición (stance), pero desde una perspectiva orientada al tiro defensivo.
Nuestro objetivo es trasladar esta discusión a un contexto de defensa personal, alejándonos de la realidad controlada de un polígono de tiro o de la competición deportiva, donde los blancos no se mueven y las condiciones son previsibles. En situaciones de alto estrés y urgencia, como las que enfrenta un tirador en defensa propia, el cuerpo humano reacciona de manera primitiva, guiado por el instinto de sobrevivir.
A partir de este enfoque, nuestros expertos han analizado diversas imágenes y videos de entrenamientos con clientes y situaciones reales disponibles en la web, observando cómo los individuos responden bajo presión extrema. En casi todos los casos, los involucrados adoptan una postura que prepara el cuerpo para la acción. Esta posición generalmente incluye:
- Flexión de las rodillas, bajando el centro de gravedad.
- Un pie adelantado, separados por un ancho de hombros o ligeramente superior.
- Abdomen contraído, caderas bajas, hombros adelantados y elevados.
- Brazos en posición central y avanzada, con la vista fija en la amenaza.
Esta postura otorga estabilidad, control de las extremidades y capacidad para reaccionar rápidamente. En nuestro análisis, no observamos posiciones como la «Weaver», «Isósceles» u otras comunes en el tiro deportivo, que pueden ser efectivas en contextos específicos, pero que en una situación real de defensa, el cuerpo tiende a adoptar una postura más instintiva para optimizar su respuesta y asegurar la supervivencia.
La experiencia de los instructores y colaboradores de BOVET ELITE TRACE ha permitido implementar programas de entrenamiento que aumentan la capacidad cerebral táctico-defensiva de los alumnos, diferenciándolos para enfrentar situaciones críticas. Además, se trabaja en la capacidad de anticipación, entrenando para identificar señales previas a un evento crítico, incorporadas en nuestro currículo.
Volviendo a la posición, esta debe permitir generar respuestas explosivas, rápidas y controladas, ya sea para evitar el peligro o tomar control de la situación. Independientemente de la posición específica que se elija, el objetivo debe ser ganar superioridad, tanto por ubicación física en el espacio, temporalidad y por rendimiento. Por ello, recomendamos que en los entrenamientos se incorporen variables que simulen escenarios reales, siempre con las medidas de seguridad adecuadas. Los casos analizados muestran que las situaciones defensivas son dinámicas, explosivas y de corta a mediana duración (de 2 a 45 segundos)., lo cual requiere de dinámicas que soliciten de manera progresiva, bajo estas variables, respuestas adecuadas.
En resumen, nuestro mensaje es que el tiro defensivo va más allá de controlar el balance o el retroceso del arma para mejorar la precisión, en términos de la ejecución “perfecta de los fundamentos”. En el mundo real, puede que te encuentres en situaciones extremas, como disparar desde el suelo tras una caída. o en otras instancias poco “cómodas” Por ello, es esencial entrenar adaptando constantemente la posición, el enfoque, la distancia, los tiempos. Entrena como luchas, lucha como entrenas.